lunes, 7 de septiembre de 2009

"El veneno será la medicina del futuro" / "The poison is the medicine of the future"


Será que al verdadero amor no le importa ser correspondido. La picada de una cascabel le quitó para siempre la sensibilidad en un dedo, y cuando lo mordió la serpiente más venenosa del continente, una cuaima piña que para ubicar su mano utilizó sus sensores infrarrojos, sus brazos se volvieron negros, los valores de coagulación se le fueron al piso (la fibrina le llegó a 26 cuando lo normal es 230), fue víctima de espasmos que le causaron vómitos tipo escopeta, tuvo hipotensión y problemas gástricos y tardó ocho meses en curarse del todo. Presentó una sintomatología tan compleja que de ese encuentro con el animal se escribieron dos tratados.

No importó. El amor de Luis Fernando Navarrete por las serpientes sigue incólume. Él prefiere recordar esas experiencias desde el lado bueno: "Son pocos los que se salvan de un ataque de cuaima piña. Además, mira, la última vez que me picó una mapanare no necesité suero. Ya estoy inmunizado".

Biólogo especializado en herpetología (estudio de los ofidios) y autor de una guía de serpientes venezolanas (además de otros libros sobre varios animales), recorre todo el país buscando a esas que son objeto de su amor desde la primera vez que pudo tocar una reinita rayada ("una Liophis Lineatus", especifica) cuando tenía 11 años. Poco después Alexis Rodríguez (quien todavía hoy es jefe del laboratorio de Inmunoquímica en la UCV) le regaló una tragavenados. Ramón Lancini, para él el mayor especialista en serpientes que ha tenido este país, le enseñó después a contar y reconocer escamas, a clasificarlas.

Desde entonces el furor: cuando tenía 15 años ya poseía más de cuarenta serpientes en su cuarto, y él y su hermano sacaron las camas para dormir en sleepings y así hacer más espacio para los terrarios.

Banco Nacional del Veneno

Hoy recorre todo el país buscando serpientes. Como trabaja clasificándolas, le interesan toda clase de ofidios, pero en estos últimos tiempos se enfoca sobre todo en las venenosas, pues forma parte del centro de educación Bioreptilia, que está adscrito a la Red Nacional Antiveneno de la Misión Ciencia, auspiciada por el homónimo Ministerio.

Como curador del serpentario del Instituto de Medicina Tropical (UCV), Navarrete es el encargado de conseguir el veneno para que se puedan llevar adelante las investigaciones. Gracias a la producción de este suero es que de siete mil ataques que se registraron en el país en 2008, sólo 2% fue mortal.

Además, también experimenta para crear la antivenina no a partir de caballos, como es tradicional, sino con gallinas: "Los resultados son muy buenos, pues ya en los huevos de una gallina que fue inyectada están fijadas las inmunoglobinas".

Pero Navarrete dice que el veneno de las serpientes no sólo sirve para crear un antídoto contra sí mismo, sino que en estos momentos se está usando como base para la creación de medicinas que combatirán enfermedades que hoy no tienen cura: "El veneno de una serpiente es un coctel de proteínas único en el mundo y con él se están diseñando fármacos para la hipertensión, ciertos tipos de cáncer (sobre todo el de mama), la trombosis y para atacar algunos retrovirus como el del VIH".

Sería la gran redención de las serpientes, la revancha histórica de un animal odiado por unos y respetado por otros, pero muy pocas veces querido. Aunque sabe que su opinión puede sonar tendenciosa para muchos, Navarrete asegura que todo ese desamor no tiene justificación: "La serpiente es un animal tímido, y no ataca sino como último recurso, cuando somos nosotros los que invadimos su hábitat. Y al final, ya lo verán, su veneno terminará salvando muchas más personas que las que mató".
jbrassesco@eluniversal.com
Javier Brassesco

Extraido del Universal

English

Be that true love does not mind being reciprocated. The bite of a rattlesnake he removed forever the feeling in one finger, and when he bit the continent's most venomous snake, a pineapple cuaima to place his hand used its infrared sensors, their arms turned black, coagulation values I went to the floor (fibrin came at 26 when normal is 230), suffered spasms that caused vomiting shotgun, had hypotension and gastric problems and took eight months to heal completely. He presented a very complex symptomatology of this encounter with the animal two treaties were written.


No matter. The love of Luis Fernando Navarrete for snakes continues unabated. He prefers to remember these experiences from the bright side: "There are few who are saved from an attack of cuaima pineapple. In addition, look, the last time I was stung by a mapanare not need serum. I'm immune."

Biologist specializing in herpetology (the study of snakes) and author of a guide Venezuelan snakes (besides other books on various animals), is touring the country searching for those that are the subject of his love from the first time he could play a warbler striped ( "a Liophis Lineatus" specified) when he was 11. Soon after Alexis Rodriguez (who is still head of the Laboratory of Immunochemistry in UCV) gave him a tragavenados. Ramon Lancini, for him the foremost specialist in snakes that had this country, taught him to count and recognize after scaling, to classify them.

Since then the rage: when I was 15 and had more than forty snakes in his room, and he and his brother took the beds to sleep in sleepings and thus make more room for the terrarium.

National Bank of Poison

Today travels the country searching for snakes. Classifying them as working, all sorts of interested snakes, but in recent times focused especially poisonous ones, as part of Bioreptilia education center, which is affiliated to the National Network of Mission AntiVir Science, sponsored by the eponymous Ministry.

As curator of the snake of the Institute of Tropical Medicine (UCV), Navarrete is responsible for getting the poison so that they can carry out investigations. Thanks to the production of this serum is that seven thousand attacks that occurred in the country in 2008, only 2% were fatal.

In addition, experience to create the antivenin not from horses, as is traditional, but with chickens, "The results are very good, because in the eggs of a chicken that was injected Are the immunoglobulins.

But Navarrete said that the snake venom not only serves to create an antidote against himself, but that currently is being used as a basis for developing medicines that will combat diseases that have no cure today: "The venom of a snake a cocktail of proteins is unique in the world and with it being designed drugs for hypertension, certain cancers (especially breast cancer), thrombosis, and to tackle some retroviruses such as HIV.

It would be great redemption of snakes, the historic rematch of an animal hated by some and respected by others, but rarely loved. He knows that his opinion may seem biased to many, Navarrete said that all this indifference is not justified: "The snake is a timid animal, and attacks only as a last resort, when we who invaded their habitat. And finally, you'll see, its poison ended up saving many more people than killed. "

jbrassesco@eluniversal.com
Javier Brassesco
Extracted from the Universal