miércoles, 23 de junio de 2010

La serpiente en el mundo antiguo

La investigación se ha centrado en los fundamentos culturales, religiosos y literarios en las artes figurativas, centrándose en el tema de la serpiente en el mundo antiguo, en la mitología griega

La serpiente es uno de esos animales que, por su peculiar comportamiento, más ha llamado la atención de los hombres de las más variadas culturas y épocas históricas; es un animal muy querido para pensar, una de las formas icónicas más potentes y significativas que existen y sobre ella en leyendas, mitos oscuros y supersticiones aparentemente incomprensibles.

Ubicar los ámbitos significativos de este animal, aclararlos y explicarlos, analizar su evolución y transformaciones y hacer visible la compleja trama de significaciones que se esconde detrás de la serpiente en el marco histórico de la Antigua Grecia es el objeto de la presente investigación. Este trabajo ha sido realizado bajo la experta dirección del profesor Manuel-Antonio Marcos Casquero, catedrático de Filología Latina de la Universidad de León y con la codirección del profesor Manuel Valdés Fernández, de la misma universidad. Se ha llevado a cabo gracias a la concesión de una Beca de Formación del Profesorado Universitario (FPU) y a una Beca de corta duración del DAAD (la oficina alemana de intercambio académico) y se ha desarrollado entre las Universidades de León, Oxford y, especialmente, la Ruprecht­Karls-Universität de Heidelberg.


En el mundo griego la serpiente configura un símbolo religioso, es un vehículo de lo sagrado mediante el cual la realidad supra terrenal y las verdades primordiales se manifiestan en el mundo de los humanos. El estudio realizado se plantea desde la óptica de la religión griega, un sistema que se configura conforme a tres medios de expresión: el rito, el mito y la imagen.

De este modo se pasan revista a las apariciones más importantes y significativas de la serpiente en el imaginario griego. Una primera parte del trabajo presenta el mito, y se ofrece el análisis de cinco mitos de combate fundamentales en la mitología griega: el combate cosmogónico entre Zeus y Tifón, la lucha de Apolo con la serpiente Pitón por la posesión del santuario délfico, el combate de Cadmo con la serpiente tebana y los viajes iniciáticos de Jasón en la Cólquide y Heracles en el Jardín de las Hespérides. El segundo bloque corresponde al plano gestual, al rito y el culto y en él se engloba el análisis de la serpiente sagrada de la Acrópolis ateniense, el caso de la serpiente de Asclepio, las creencias relativas a la serpiente del hogar y las distintas formas de Zeus, en especial Zeus Ctesio y Miliquio.

Finalmente, la tercera parte se dedica a analizar el discurso iconográfico mostrado por las fuentes visuales sobre aquellos aspectos no incluidos en los apartados anteriores, testimonios en los que se muestra a la serpiente como un signo iconográfico autónomo. Por ejemplo: las escenas de serpientes en las representaciones de fuentes en la pintura de vasos, el grupo águila serpiente o el tema de la serpiente en la tumba, sus relaciones con las Erinias o el alma del muerto. Dos apéndices acompañan al trabajo: en el primero se exponen diferentes métodos de análisis de los mitos de combate mientras en el segundo se refieren los tipos de serpientes conocidos en la Antigüedad grecolatina. En el transcurso de estos análisis se va poniendo en evidencia la forma del simbolismo serpentino, así como la imposibilidad de calificar a la serpiente en una de las modernas categorías como animal benéfico o maléfico. La problemática entorno a la serpiente va más allá, es un animal polisémico tras el cual se esconde una compleja trama de significados y connotaciones. En la serpiente se manifiesta una sacralidad ligada al ámbito terrestre.

Significados. Los significados simbólicos de la serpiente descansan, en último término en toda una serie de características biológicas del animal, rasgos peculiares de su comportamiento que la presentan como un animal potencialmente muy rico en significados, un animal querido para pensar. Entre esas características biológicas se cuentan el veneno, la lengua bífida, el modo de reproducción de algunos tipos de serpientes, la muda de la piel, las peculiaridades morfológicas de sus ojos, el letargo invernal etc. Sobre estas características naturales reposan creencias tan variadas como que la serpiente se despoja de la vejez renaciendo, la relación con la sanación y la capacidad para devolver la vida, su relación con el falo masculino y la fertilidad femenina, con la eternidad y su configuración tardía como símbolo del tiempo que retorna sobre sí mismo, su papel de custodia de las fuentes de la vida y la inmortalidad; las creencias acerca de su androginia, omnisciencia, agresividad, insomnio, vigilia, así como su unión con las fuerzas oscuras y consideración como ser que realiza, facilita o dificulta la transición entre niveles, rompiendo así el propio espacio de la realidad presente. En definitiva, la creencia en una fuerza especial, residente, emanada, inherente o simbolizada en la serpiente, una fuerza, una energía alineada en el lado de lo primordial, la fuerza pura y sola: la vida, con todas sus paradojas y complejidades.

Así, se revela mucho acerca de los hombres que pensaron con este animal, desvelando sus modalidades ocultas de ser, y alumbrando los cambios culturales que estaban teniendo lugar en la historia griega. Desde el turbado arcaísmo hasta el confiado clasicismo y mucho después, la serpiente fue utilizada por poetas y artistas, políticos y sacerdotes, historiadores y mitógrafos para refrendar determinados discursos políticos, justificar decisiones, ahondar en la dicotomía matrilinealidad/patrinealidad o avisar de los peligros que, aun habiendo sido vencidos, acosarían sin fin al hombre griego: el miedo del retorno al caos, a lo desordenado, al exceso irracional representado por la serpiente.

El análisis de la historia de este símbolo en la cultura griega demuestra que la serpiente nunca murió realmente, sino que su polivalente morfología y capacidad de adaptación y la larga lista de mitos y situaciones religiosas a las que estaba ligada le garantizaron una larga supervivencia. Y es que, cuando los dioses se hicieron hombres la serpiente aparece para reforzar y matizar un ámbito de acción y un sentimiento preciso de sacralidad. Ése es realmente el sentido del símbolo: acercar al hombre a lo ininteligible.

Extraido de Diario El Leon