martes, 19 de octubre de 2010

Herpetología turística

Vivarium, mundo de reptiles en el Zoológico
Jeanfreddy Gutiérrez Torres
Fotos: Freddy Cortez y Cortesía Juan Pablo Diasparra 
 
Antes se llamaba Serpentario y estuvo cerrado por un año, desde diciembre del 2008 al mismo mes del año siguiente. Ahora, abrió suspuertas con el nombre de Vivarium Bioreptilia, pero además de reptiles pretende recibir
otros animales, como pájaros y mamíferos. Aún así, las estrellas son las boas, las pitones, las tarántulas y las tortugas.

 
El cambio se dio básicamente por el trabajo de los estudiantes de la Escuela de Medicina Veterinaria de la UCV-Maracay. Los chamos, amantes de los reptiles, muchos a quienes conocimos, se arremangaron para rescatar un lugar que tenía medio metro de hojarasca, roedores muertos y abandono total.

Jurídicamente, la cooperativa BioReptilia
solicitó a Inparques y al Zoológico que le fuese asignada la concesión, revocada a los anteriores concesionarios, y junto a ellos, administrar lo que ahora sería un Vivarium.
Alejandro Blanco, director del Zoo, ha sido un
asiduo apoyo en la causa.
 
Herpetología, estudiando los ofidios
Juan Pablo Disparra es herpetólogo, un experto en serpientes. Está a la cabeza del proyecto, que incluye dos taquilleros y cerca de quince colaboradores.

Su financiamiento
cuenta con la Ley de Ciencia y Tecnología, gracias al aporte de todas las tiendas de mascotas de la ciudad, siendo autogestio-
nada con la venta de entradas que varían de 3 bolívares para niños y 5 para adultos. Con eso pagan tres salarios básicos, más los bonos para los voluntarios, así como los insumos de alimentación, mantenimiento y los
bombillos de los nichos.
Abierto en el horario del Zoológico de Maracay, el Vivarium Bioreptilia tiene una colección que divide en venenosos y no venenosos, eliminando ya el término ponzoñoso, el cual según la terminología científica, está errado. Así nos cuenta Diasparra, quien estudió Farmacia aunque no terminó, tomando la carrera de Herpetología, una especialización que ha logrado con congresos, seminarios y cursos alrededor del mundo, tanto buscando especies como formándose. Y es ahora uno de los ponentes de esos encuentros académicos.
En ese camino conoció a Luis Fernando Navarrete, profesor con quien conoció la herpetología, y quien formó Bioreptilia después de años de estudio en el Instituto de Estudios Avanzados (IDEA), en Baruta, Estado Miranda.
Farmacia, Biología o Medicina Veterinaria son los primeros pasos para llegar a la Herpetología, pero básicamente, son los conocimientos adquiridos en el campo, publicando artículos en revistas científicas especializadas y recibiendo la aprobación de la comunidad científica que se alcanza. Existe, además, una
Asociación Venezolana de Herpetología. Si vamos hacia más aclaraciones con respecto a las serpientes, Diasparra recuerda que se suele verlos con una connotación negativa, como animales peligrosos y muy solicitados por sus pieles, por lo que hay que decir que dentro del ecosistema, el principal depredador de ellas es el hombre. Al mismo tiempo, son más sensibles que
otros animales a cambios ambientales, por lo que su estudio permite conocer éstos antes que incluso sean más visibles o permanentes, y si hablamos de terminología, una serpiente muerde, no pica. Además, la tragavenados apenas puede con un conejo y ninguna ataca naturalmente al hombre, ni puede tragárselo. Ni la constrictora Anaconda, mientras no sea molesta, puede ser
peligrosa. Diasparra se interesó seriamente en la Herpetología a los 15 años y lleva 10 más realizando estudios. Su especialidad, especiesvenenosas, de las cuales pudimos conocer algunas de cerca, gracias a un utensilio que permite controlar al animal desde una distancia prudencial. En el caso de las no vene-
nosas, que aunque pueden poseer hasta 300 dientes y una mordida poderosa, no tienen veneno, las vimos enrolladas aquí y allá, entre todos los colaboradores, incluso acostumbradas al contacto desde su nacimiento.

Boas, tortugas y tarántulas
se disputan la atención de grandes y chicos desde que en Diciembre del 2009 el Serpentario fue recuperado
y renombrado gracias al trabajo de muchos estudiantes e investigadores. Maracay exhibe un nuevo atractivo

Venenos que curan

 Bioreptilia, por supuesto, está conciente de los accidente ofídicos, relacionados con
mordeduras de serpientes venenosas. Por eso, viaje a lugares recónditos y pueblos ru-
rales del país para y formar a los lugareños de los cuidados y medidas a tomar en caso
de mordedura. Aún así, hay aclaratorias. En los casos en que es una serpiente Coral la
que muerde, su poderoso veneno, que carcome tejidos, es letal. Y en el mejor de los
casos, destroza la movilidad de uno de los miembros, brazo o pierna, del afectado. La
Coral es una pequeñísima especie, de unos diez centímetros de largo y quizás medio
de largo. El tamaño en las culebras de verdad que importa, pero a la inversa, al parecer.
La cooperativa colabora además al fungir como un Banco Nacional de Veneno, ads-
crito a la Red Nacional Antiveneno de la Misión Ciencia. En el Vivarium de Maracay se
recolecta éste no sólo para producir el suero anti-ofídico, disponible en el Hospital
Central de Maracay, y que funcionó para que de las 7 mil picadas que hubo en el 2008,
sólo 2% fuesen mortales, sino para adelantar investigaciones para curas contra el cán-
cer de mama, el VIH y la hipertensión, dada la mezcla única de proteínas en su conte-
nido. Navarrete, por su parte, es el curador del Serpentario de la UCV, donde también
se extrae veneno.
Tienen un lema en Maracay, “Venenos por la vida”. Y es que además de exhibirlas,
curarlas y cuidarlas, hay un trabajo de biología y conservación de estos animales que
tiene que ver con los beneficios de su estudio y cuidado. Han reproducido tortugas en
cautiverio, incubando sus huevos, así como rescatado y curado a serpientes, de los
viajes que hacen por Venezuela.
“Hay que recordar que es ilegal tener animales silvestres en cautiverio, así que ven-
gan al Vivarium y conozcan estas fascinantes especies”, alerta e invita Juan Pablo.